Jamás pensé que dar de amamantar a mi hijo podría llegar a ser tan complicado, durante el embarazo mi única preocupación fue el parto, me informé de muchos lados sobre cómo sería, pero nada de temas sobre lactancia materna, porque consideraba que era algo natural y sabría cómo hacerlo llegado el momento.
Como se imaginarán, llegado el momento el tema no fue tan natural ni funcionó como yo esperaba, las grietas aparecieron de inmediato, el uso de cremas y de luz infrarroja en la clínica fueron actividades diarias allí. Llegando a casa las cosas no mejoraron, sino al contrario, empeoraron, las heridas cada vez eran un poco más grandes y la sangre se me secaba en el roce con el sostén maternal y yo solo rogaba que Mateo no despertara tan luego para que mis pechos pudiesen descansar y yo no llorar. Desde el principio busqué información en internet y fue así que descubrí este maravilloso e inmenso mundo desconocido de la lactancia materna. Conocí sus beneficios, ventajas, el hecho de que todas las mujeres podemos amamantar, otros casos similares a los míos, posibles soluciones, etc.
Cada vez que leía me animaba teniendo la esperanza de que llegaría el momento en que no me dolería más y disfrutaría de ese momento con mi hijo. Pero pasaban las semanas y nada funcionaba, ni el cambio de postura para mejorar el agarre, ni las cremas de lanolina o matico, ni el dejar secar los pechos con un poco de leche, tampoco las pezoneras, ya a esas alturas estaba cansada, pero no me quería rendir, en realidad NO NOS QUERÍAMOS RENDIR, porque mi esposo fue un gran apoyo en todo este proceso, él también luchaba porque tuviéramos una lactancia materna.
Cada vez que leía me animaba teniendo la esperanza de que llegaría el momento en que no me dolería más y disfrutaría de ese momento con mi hijo. Pero pasaban las semanas y nada funcionaba, ni el cambio de postura para mejorar el agarre, ni las cremas de lanolina o matico, ni el dejar secar los pechos con un poco de leche, tampoco las pezoneras, ya a esas alturas estaba cansada, pero no me quería rendir, en realidad NO NOS QUERÍAMOS RENDIR, porque mi esposo fue un gran apoyo en todo este proceso, él también luchaba porque tuviéramos una lactancia materna.
La salvación por un tiempo fue el uso de extractor manual de leche, de esa forma podía darle unas mamaderas en el día donde mis pechos descansaban, pero no me salía suficiente leche, Mateo lloraba mucho así que pensábamos que quedaba con hambre, habían días en que no alcanzaba a extraerme y solo debía darle pecho. Un día de muchas heridas con sangramiento y sin poder extraerme (y mi hijito llorando incansablemente) le di leche de fórmula a mi hijo, lloré de decepción y de frustración, pero no podía hacer nada más en el momento.
Cuando fuimos al médico, efectivamente Mateo estaba muriendo de hambre porque en 1 mes solo había subido 200 gramos de peso. Así que comenzamos con lactancia mixta: pecho, mamadera de leche extraída, mamadera de leche en fórmula. De esta forma sobrevivimos casi unas dos semanas hasta que ya me cansaba de extraerme leche y guardarla y todo ese trabajo, y dado que las heridas mejoraban pude darle solo pecho y leche de fórmula. Mi hijo comenzó a subir bien de peso y las mamaderas de fórmula las fuimos sacando, de 120 ml pasó a tomar 90 ml, de 4 mamaderas pasó a 3 y luego a 2.
Cuando fuimos al médico, efectivamente Mateo estaba muriendo de hambre porque en 1 mes solo había subido 200 gramos de peso. Así que comenzamos con lactancia mixta: pecho, mamadera de leche extraída, mamadera de leche en fórmula. De esta forma sobrevivimos casi unas dos semanas hasta que ya me cansaba de extraerme leche y guardarla y todo ese trabajo, y dado que las heridas mejoraban pude darle solo pecho y leche de fórmula. Mi hijo comenzó a subir bien de peso y las mamaderas de fórmula las fuimos sacando, de 120 ml pasó a tomar 90 ml, de 4 mamaderas pasó a 3 y luego a 2.
Entre medio consulté a una asesora en lactancia que me ayudó descubriendo que mi hijo tenía un grado de anquiloglosia, que es el frenillo sublingual corto, hay veces en que un corte de este basta para que todo mejore, en el caso de Mateo esto no era posible ya que el frenillo no se le veía, estaba oculto. La única alternativa era cambiar la postura de agarre para que tomara mejor el pecho y este se adecuara a su necesidad. Así lo hicimos y la situación fue mejorando, no rápidamente sino con constancia.
Al día de hoy, Mateo tiene 4 meses de edad y estamos casi logrando la lactancia materna exclusiva, solo pecho, digo casi porque este es el primer día en que experimento la lactancia exclusiva y no quiero adelantarme a los hechos, pero esto es una victoria! hoy no ha tomado mamaderas, solo pecho y está feliz, conversador, sonriente y dormilón como siempre!
Muchas veces leía testimonios así como el mío y pensaba "yo nunca lo lograré, quizás a mi ya no me funcionó", pero es mentira! sí se puede! pero hay que PERSEVERAR para amamantar. Tienes que luchar con tus molestias y dolores, con tus propias dudas, con los cuestionamientos del resto de las personas que te aconsejan dejar de dar pecho porque para eso está la fórmula, luchar con el cansancio de intentar una y otra cosa y que nada funcione, luchar, luchar y seguir luchando por ese objetivo tan maravilloso que es dar de amamantar a tu propio hijito dándole todo el amor que tienes y sintiendo que eres capaz de ser su única fuente de alimentación.
Es por esto que me sumo a la celebración de la semana mundial de la lactancia materna con el lema Un triunfo para toda la vida, porque eso es! es un triunfo lograrlo, es un triunfo tuyo y de tu hijo y de todos quienes directa o indirectamente te han apoyado en este proceso para que lo alcances.
¡¡FELÍZ SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA!!